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Presentación

Asesoría Nutricional Personalizada®
Mi nombre es Ana Krawczyk de Cyjon. Me gradué como Licenciada en Nutrición, en la Escuela de Nutrición y Dietética, Facultad de Medicina, UDELAR.Cursé un Posgrado en Abordaje Nutricional en Gastroenterología organizado por los servicios de Alimentación y Gastroenterología del hospital Italiano de Buenos Aires.Curso de Actualización en EMBARAZO Y NUTRICIÓN. Realizado en la la República Argentina en AADYND (asociación argentina de dietistas y Nutricionista-Dietistas).
La Asesoría Nutricional Personalizada, se realiza en consultorio, domicilio o por Internet a todas partes del mundo.Si nos detenemos a pensar en la Nutrición en el siglo XXI, debemos inmediatamente asociarla con cambios radicales en nuestros hábitos alimenticios, comportamentales y de estilo de vida. Debemos actuar con el fin de minimizar los factores de riesgo Cardiovasculares, primera causa de muerte en nuestro país. La Obesidad, la Diabetes y la Hipertensión Arterial entre otras son patologías con un alto índice de prevalencia en nuestra población; se hallan en todos los niveles y estratos socioculturales. Esto se debe a que nuestra alimentación es rica en grasas saturadas, colesterol, a un elevado consumo de sal y azúcar refinada. Podemos actuar ya, debemos hacerlo; para ello la nutrición personalizada individualiza a cada persona y estudia la manera de abordar estas patologías a fin de brindar un servicio único y exclusivo.
Objetivos del tratamiento:
Educar al paciente en la prevención y/o tratamiento de las enfermedades que pudieran manifestarse a lo largo de toda la vida.
Contribuir a mejorar la calidad de vida de los pacientes.
Estudiar en forma individualizada los hábitos nutricionales del paciente con el fin de ofrecerle una ayuda eficaz para mantener un estado de salud óptimo.
Fomentar el cambio y la adquisición de nuevos hábitos alimentarios y de estilo de vida disminuyendo los factoresde riesgo y complicaciones de las patologías prevalentes en la actualidad.
Patologías Prevalentes:
Obesidad, Diabetes, Hipertensión Arterial, Dislipemias.
Patologías Digestivas:
Reflujo, Gastritis, Úlcera Gastroduodenal, Enfermedad Celíaca, Síndrome de Colon Irritable, Colitis ulcerosa crónica (CUC) Enfermedad de Crohn.
Lic. Ana Krawczyk

la obsesión por comer sano


Ortorexia: cuando la obsesión por comer sano se convierte en enfermed
7/11/2011

 Se trata de personas que llevan al extremo la premisa de comer sano por encima de todo. Son capaces de no comer antes que tomar algún alimento del que desconocen su origen o que ellos consideran que no es adecuado. También rechazan las comidas con amigos o compañeros de trabajo.

Una dieta saludable y el consumo de alimentos ecológicos no siempre conlleva un beneficio para la salud ya que en los últimos años están aumentando en las consultas los casos de ortorexia, un trastorno alimentario "incipiente" causado por "la obsesión por la comida sana".

Según reconoce el psicólogo y jefe de Gestión del Conocimiento e Investigación del Instituto de Trastornos Alimentarios (ITA) de Barcelona, Antoni Grau, estos pacientes "acaban siendo incapaces de acudir a un restaurante, a una comida de trabajo o de amigos, ya que no controlan el contenido nutricional de los alimentos".

"Lo hacen de forma muy obsesiva, y sólo comen alimentos cuyo origen esté clarísimo. La fruta y verdura debe proceder de agricultura ecológica y, con la carne, son capaces de seguir al ganado desde que nace hasta que llega al supermercado", explica este experto, quien recuerda que "en muchos productos ecológicos se especifica el origen del animal, dónde ha sido criado, con qué métodos e incluso hasta cuanto ha tardado en engordar. Sólo si controlan todo ello, son capaces de comerlo".

El problema de esto es que esta obsesión puede tener consecuencias físicas, ya que "a veces prefieren no comer, antes que comer algo que no
consideran adecuado", lo que genera problemas de infrapeso o desequilibrios en el balance nutricional.

No obstante, puntualiza, "es más preocupante el deterioro social y familiar que genera en estas personas, el aislamiento que les acaba produciendo y el sufrimiento que comporta".

Grau ha participado en unas jornadas científicas sobre los trastornos de la alimentación que se han celebrando en la sede del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), organizadas por el Instituto Tomás Pascual y la Fundación Instituto de Trastornos Alimentarios (FITA).

En este encuentro se han abordado diversos trastornos alimenticios, algunos más controlados como la bulimia o la anorexia y otros cuya incidencia ha aumentado en estos años, como es el caso de la ortorexia.

No hay que obsesionarse con la comida ecológica

Este experto defiende la importancia de cuidar la alimentación siempre que no se acabe obsesionado con ello. "Tomar productos ecológicos está muy bien, son un poco caros pero está muy bien. El problema viene cuando quienes los
consumen presentan problemas de autoestima, ya que tienen más riesgo de acabar obsesionados con este tipo de alimentación tan restrictiva".

Por ello, la solución pasa por fomentar la comida ecológica pero sin darle "exclusividad", en el sentido de que "vale la pena ir a un restaurante con un grupo de amigos aunque el contenido nutricional de los alimentos no esté tan controlado", así como iniciar estrategias de mejora del autoestima y las relaciones sociales, para ayudar que la persona no acabe obsesionada con ello.

"Hay que hacer un poco de pedagogía y recalcar que el hecho de que no sepamos de dónde procede el ganado o la lechuga no significa que estos alimentos sean nocivos para la salud", insiste.


Fuente: Instituto Tomás Pascual Sanz para la nutrición y la salud

Lic. Ana Krawczyk
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Comidas ligeras en los días no festivos


Comidas ligeras en los días no festivos
para compensar los excesos

19/12/2011

Estas Navidades te proponemos un truco para que la cuesta de enero no llegue con exceso de peso. Se trata de "jugar a sumar y restar calorías": los días señalados se suman calorías y los días que los rodean se restan. De este modo y vigilando el consumo de dulces y de bebidas alcohólicas podemos evitar aumentar de peso en estas fechas.

El supervisor del departamento de Endocrinología y Nutrición del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO), Rubén Bravo, ha advertido de que la ingesta excesiva de alcohol y dulces durante las fiestas de Navidad puede hacer que los hombres aumenten su peso entre tres y cuatro kilos de media, mientras que las mujeres consiguen entre dos y tres kilos de más. Por este motivo, ha recomendado optar por comidas ligeras los días que no son festivos para compensar la ingesta calórica de los días señalados.

"Planteémonos este período como un juego de "suma y resta calorías", donde guardamos la suma para los días señalados y la resta para los días que los rodean", ha señalado Bravo, quien ha afirmado que este hecho compensará los excesos de las comidas y cenas navideñas, "sin privarse de nada".

De esta manera, ha recomendado que, durante los días intermedios, las personas ingieran proteínas bajas en grasa, como pollo, pescados, huevos, lácteos, frutas y verduras de bajo índice glucémico. "Nos dejamos una cantidad escasa de hidrato de carbono únicamente en el desayuno que pueden ser una tostada o  un puñado de cereales ", ha añadido.

Asimismo, ha explicado que los caldos calientes son una "alternativa más que válida" para las cenas, "porque sacian y aportan escasas calorías en el momento donde la ingesta debe ser menor". "Realizando cinco comidas diarias con estas indicaciones a los que añadimos dos litros de agua diarios, nos ayudará a sobrecompensar las "comilonas puntuales"", ha argumentado.

Menús navideños

Bravo ha reconocido que el "principal problema" de los menús navideños no se centra en el plato principal, sino en los entrantes, los postres y las copas finales. "No es complicado reemplazar los primeros por versiones menos calóricas, sustituyendo croquetas por gambas a la plancha, o los frutos secos por verdura al horno", ha señalado. "En cuanto a los postres y las copas, con reducir el consumo será suficiente", ha añadido.

"Otro error es omitir comidas en el día de los eventos, cuya única consecuencia es que lleguemos hambrientos a la comida principal. Para compensar ya tenemos los días entre festivos", ha explicado.

Asimismo, Bravo ha apostado por carnes, pescados y mariscos, acompañados con vegetales. "Como siempre los alimentos deben elaborarse con técnicas culinarias que impliquen poca grasa, como horneado, plancha, asado o cocido, limitando fritos, empanados y rebozados", ha precisado.

Por último, ha informado de que las bebidas con una mayor graduación alcohólica contienen más calorías. "Nuestra recomendación es sencilla, sustituye o disminuye las copas de bebidas espirituosas por el vino tinto, el cava o la cerveza", ha señalado. "Si te decides por una copa añade bastante hielo y evita mezclarla con refrescos con cafeína", ha apostillado.

Fuente: Instituto Tomás Pascual Sanz para la nutrición y la salud

Lic. Ana Krawczyk
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CONSEJOS DIETÉTICOS PARA MANTENER UN BUEN ESTADO DE ÁNIMO


Consejos dietéticos para mantener 
un buen estado de ánimo

Estudios que tratan de ver el vínculo existente entre el consumo de determinados alimentos y el estado anímico de las personas han puesto de manifiesto que las sustancias que contienen algunos alimentos pueden originar reacciones en la química cerebral, originando cambios beneficiosos en el estado anímico del ser humano. Por tanto, la comida puede ayudarnos a combatir el mal humor, la melancolía y la irritabilidad.

1. Una base científica
2. La serotonina
3. ¿Qué disminuye los niveles de serotonina?
4. ¿Qué aumenta los niveles de serotonina?
5. Consejos dietéticos

1. Una base científica

El estado de euforia y alegría o infelicidad y decaimiento dependen de la activación de sustancias químicas inhibidoras y excitantes.
Dentro de las de tipo
excitante podemos incluir adrenalina, noradrenalina y serotonina.
Y la dopamina y la feniletilamina son de tipo
inhibitorio.

2. La serotonina

Es un neurotransmisor, es decir, una sustancia encargada de transmitir las señales nerviosas a través de las neuronas. Y es sintetizada a partir de un aminoácido el triptófano, que debe ser incorporado en la dieta diaria, ya que el cuerpo no lo produce.

Sin embargo, para sintetizar serotonina, el cuerpo necesita además de
triptófano, ácidos grasos omega 3, magnesio y zinc. Esta sustancia juega un papel fundamental en nuestro estado de ánimo. Existen numerosos estudios que indican que unos bajos niveles de serotonina son los responsables de diversas anomalías de la personalidad, especialmente la depresión y más concretamente en la de tipo estacional.

3. ¿Qué disminuye los niveles de serotonina?

Los niveles de este neurotransmisor pueden disminuir drásticamente si no se toma una dieta adecuada, si se disminuye drásticamente el consumo de hidratos de carbono o si se toman ciertas drogas como alcohol o cafeína.

4. ¿Qué aumenta los niveles de serotonina?

Por el contrario una dieta adecuada, hacer ejercicio físico, adoptar hábitos adecuados de sueño e intentar mantener un sentido positivo ante la vida ayudan a aumentar los niveles de serotonina.

5. Consejos dietéticos

Los alimentos que aportan omega 3 como los pescados azules y frutos secos mantienen el equilibrio mental.
Una alimentación correcta no solo nos proporciona la energía necesaria para sobrevivir sino que también puede tener otros fines como el de influir en nuestro estado de ánimo. Por ello a continuación se darán unos consejos dietéticos para que nunca pierdas la sonrisa.


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Consumir alimentos ricos en triptófano:

. Es importante tomar alimentos que contengan este aminoácido ya que es necesario para potenciar la formación de serotonina. Para ello podemos consumir alimentos:
. De origen animal: pescado especialmente los azules como la caballa, la sardina y el atún. Además de carne, leche y huevos.

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De origen vegetal: legumbres especialmente las lentejas. Cereales como el arroz silvestre, el trigo y la avena. Frutos secos como almendras y pistachos. Frutas como fresas, aguacates, papayas y mangos. Verduras y hortalizas como espinacas, berros, calabaza. Y semillas como girasol y sésamo.

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Consumir alimentos ricos en ácidos grasos omega 3: Los cuales también desempeñan un papel importante en la formación de las hormonas, así como en el funcionamiento de las neuronas y las transmisiones químicas. No producen directamente serotonina pero ayudan a mantener el equilibrio mental, mejorando o evitando simplemente la depresión.

Por ello introduzca en su dieta
pescados azules (caballa, atún sardinas, etc.) y alimentos vegetales como aceite vegetales (linaza y canola fundamentalmente), verduras como la lechuga, coles, espinacas y pepino, legumbres como la soja, frutas como la fresa y la piña y frutos secos como las almendra y las nueces.

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Consumir alimentos ricos en hidratos de carbono: Como la pasta, el arroz, las patatas o el pan ya que aumentan la serotonina a nivel cerebral produciendo alegría y buen humor.

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Consumir alimentos ricos en fibra: Los alimentos ricos en fibra soluble ayudan a alargar la digestión lo que permite mantener los niveles de azúcar estables lo que origina menos cambios de humor e irritación. Ejemplo de estos alimentos son la fresa, los orejones, germen de trigo, semilla de linaza, etc.

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Consumir alimentos ricos en selenio: Además de su acción antioxidante este mineral ayuda a nuestro organismo a recuperarse del estrés físico y emocional. Fuente natural de selenio son los cereales integrales, el germen de trigo, la cebolla, el brócoli, el atún, las nueces del Brasil.

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Consumir alimentos ricos en magnesio: Este mineral se puede considerar un buen aliado contra el estrés ya que ayuda a mejorar nuestro estado de ánimo. Fuentes de este mineral las encontramos en el salvado de trigo, cereales integrales, marisco, chocolate amargo, la soja y frutos secos como las almendras y las nueces.

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Consumir alimentos ricos en calcio: Por su capacidad en ayudar a metabolizar el hierro da fuerza y energía lo que hace que nos sintamos animados. Fuente de este mineral son la leche, productos lácteos y vegetales de hoja verde.

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Consumir alimentos ricos en zinc: Este mineral nos sirve para hacer frente al estrés a la vez que es capaz de aumentar nuestra capacidad para concentrarnos y aprender. Fuentes de este mineral son las ostras, hígado, levadura de cerveza, algas, etc. Estos tres minerales (magnesio, calcio, zinc) son considerados los minerales esenciales para luchar contra el abatimiento.

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Consumir alimentos ricos en hierro: Este mineral juega un papel importante para que funcionen bien los músculos y el sistema nervioso. A la vez que nos ayuda a mantener un buen estado de ánimo, por ello su carencia se asocia con un estado permanente de cansancio y fatiga. Fuentes naturales de él son las almejas, la carne, el hígado, las verduras verdes, los frutos secos (especialmente los orejones) y la avena.

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Seguir una a dieta rica en ácido fólico: Este ácido estimula la producción de triptófano, aminoácido que potencia la producción de serotonina. Existen estudios que evidencian que bajos niveles de ácido fólico se asocian con estados depresivos. Se encuentra en las espinacas, semillas de girasol, las hojas verdes, el brócoli, el germen de trigo, la harina de avena, las lentejas, la soja y la mostaza.

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Consumir alimentos ricos en vitamina B12: Ayuda a mantener nuestro sistema nervioso en buen estado a la vez que mejora la concentración y el equilibrio. Bajos niveles de esta vitamina se asocian con la depresión. Fuente de ella son las almejas, las ostras y el requesón.

- Consumir alimentos ricos en Vitamina C: Conocida como la vitamina del buen humor, al ser capaz de influir en nuestro estado de ánimo y ser esencial para asimilar el hierro, mineral considerado también como un buen aliado del buen humor. Alimentos ricos en vitamina C son por ejemplo los cítricos, los pimientos rojos, el kiwi, la fresa, etc.

- Consumir alimentos ricos en vitamina E: Por su capacidad antioxidante esta vitamina ayuda a nuestro organismo a recuperarse del estrés físico y emocional. Fuentes naturales de ella son el aceite de germen de trigo, cereales integrales, huevos espinacas y soja.

Fuente: pulevasalud.com
 Lic. Ana Krawczyk

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alimentación saludable ( + MENÚ )


Diez hábitos a cambiar para una alimentación saludable

 Hay conductas que conspiran contra el éxito de una dieta sana, explican médicos y nutricionistas. Recomiendan tomarse al menos 20 minutos para comer, masticar adecuadamente y evitar excesos. Especialistas apuntan ahora a la manera en que se come.

Pocas grasas, variedad de frutas y verduras y fibras: así se podría sintetizar una alimentación sana. Pero los especialistas en nutrición ahora apuntan no sólo al qué, sino también al cómo, la manera en se ingieren los alimentos. Es que hay hábitos poco saludables que conspiran contra el éxito de una dieta sana, como comer rápido, masticar poco o guardar alimentos tentadores a la vista. Costumbres que conviene cambiar, según expertos consultados por Clarín.

1. Comer rápido.

“Comé despacio y masticá cada bocado 20 veces”, recomendaban las abuelas. Los nutricionistas sugieren lo mismo. “Comer rápido nos hace obesos. Comer apurado hasta sentirse lleno multiplica por tres los riesgos de sobrepeso”, sentencia Jimena Martorelli, nutricionista y miembro de la Asociación para la Prevención y Ayuda de los Desórdenes en la Alimentación y Vida Sana. Al comer, la distensión gástrica es una de las primeras señales de saciedad. Se transmite por el sistema nervioso vegetativo hasta el hipotálamo, centro regulador que se encuentra en el cerebro. “Si comemos rápido no le damos tiempo al estómago para que envíe la señal”, agrega Martorelli.

2. Comer “automáticamente”.

De parados, mirando la tele o el monitor de la PC. “Es perjudicial ya que no tenemos una conducta de orden y de disfrute, de respetar nuestras sensaciones de saciedad–hambre. Se come sin discriminar sus necesidades o apetito”, explica la pediatra Liliana Trifone, jefa de Nutrición y Diabetes del Hospital Gutiérrez. Las consecuencias pueden ser varias: ingesta de alimentos de mala calidad nutricional, poca variedad, y el riesgo de comer de más y en forma insuficiente, al mismo tiempo. “Hay que tomar conciencia de que no darle el espacio que se merece al momento para comer es malo para la salud”, dice Trifone.

3. Asumir una posición de “ataque” ante la comida.

La batalla es entre el plato y la persona, en una guerra a todo o nada. Para Mónica Katz, médica nutricionista, esa actitud frente a la comida sólo favorece la velocidad, algo directamente relacionado con la saciedad. ¿Un consejo? “Cada dos bocados apoyar el tenedor y el cuchillo a los lados del plato, y masticar despacio. Así facilitaremos la saciedad y podremos tener un peso saludable”, sugiere la especialista.

4. Masticar poco.

“Masticar adecuadamente los alimentos, y no ‘tragar’, nos conecta primero con el sabor. Pero lo más importante: la masticación es el primer paso del proceso de digestión”, apunta Marcela Ciaño, jefa de Nutrición de la Suizo Argentina. “Los alimentos deben llegar triturados al estómago para poder realizar adecuadamente el proceso de emulsión que le corresponde al estómago y de absorción en el intestino”, explica. Conviene tomarse 20 ó 30 minutos para comer.

5. Servirse porciones grandes.

Para una correcta alimentación las cantidades deben ser razonables, no abundantes. “Para eso es aconsejable colocar en un plato playo todos los alimentos a consumir en dicha comida. Y luego, las frutas. Esta práctica genera un mayor control por parte de la persona en la ingesta de los alimentos y una menor transgresión después”, recomienda Marcela Leal, médica nutricionista y directora de la carrera de Nutrición de la Universidad Maimónides.

6. Repetir los platos.

Una costumbre que va a contramano de lo que recomiendan los especialistas. “Lo ideal para no repetir los platos es realizar un menú de cuatro comidas. Primero nos tomamos un buen plato de sopa, luego una abundante ensalada o vegetales hervidos. Esto genera es que la panza se nos llene. Después una buena porción de carne, y terminar la comida con una fruta o un buen plato de gelatina. Para asimilar mejor los alimentos, hay que quedarse sentado unos 15 minutos”, recomienda Martorelli.

7. Beber poco líquido.

El 70% del cuerpo es agua, necesaria como diluyente y como vehículo para eliminar toxinas. Por eso es muy importante controlar adecuadamente este factor. Se debe ingerir líquido a lo largo del día. “Pero –se apura Ciaño– mientras comemos no es recomendable ingerir grandes cantidades de agua ya que diluye el jugo gástrico. Lo mejor es tomar normalmente, sin sobre-exigir”.

8. Llevar fuentes a la mesa.

“Los humanos comemos todo lo que tenemos a mano”, arranca Katz. Para combatir el descontrol alimentario o el “picoteo” lo mejor es armarse un “ambiente seguro”: crear un área donde no esté cerca lo que no podemos manejar por sabroso, porque no requiere esfuerzo preparar o lo que está listo para comerse. “Si contamos con muchas unidades, terminaremos consumiendo más de lo que resulta saludable”, amplía Katz.

9. Hacer la sobremesa sin retirar los platos.

La sobremesa también tiene que ver con respetar el tiempo adecuado de la alimentación. “Si existe el buen hábito no importa si despejamos o no la mesa”, señala Trifone. En otros casos puede ayudar.

10. Guardar alimentos tentadores a la vista.

Un problema muy similar al del punto ocho. Leal sugiere acomodar los alimentos en la heladera o alacena de tal manera que no queden a la vista.

Fuente; Nutrición y salud, Diario el Clarin.

Ejemplo de menú saludable para un día

Desayuno:
  • Café con leche descremada con edulcorante.
  • Una tostada de Pan light untado con queso blanco descremado y mermelada light

Colación a media mañana:
  • Un yogur descremado o 1 fruta o 1 colet light o 1 jugo BC 

Almuerzo:
  • Ensalada de verduras de hojas verdes crudas ( porción libre).
  • Una porción de tarta.
  • Una cucharada de postre de aceite de canola o altooleico  
  • Una fruta de postre.

Merienda:
  • Yogur bebible descremado
  • Una barrita de cereales máximo 80 Kcal

Colación previa a la cena:
  • Pepinos en tiritas o  palmitos o  6 mitades de nueces

Cena: 
  • Pollo a la plancha sin piel.
  • Ensalada de verduras multicolor
  • 1 cucharada de postre de aceite
  • 1 fruta.

Por: Ana Krawczyk, Licenciada en Nutrición 
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Dietas (RECOMENDADO)


Dietas: pasar hambre y dejar de lado el placer no sirve


Es posible un peso saludable sin la sombra del peso ideal? Se pregunta la autora del prestigioso libro "No dieta" y explica de qué modo cambiar hábitos para mantener un buen peso sin pasar hambre ni sacar del menú todo aquello que nos gusta.

Tras más de un siglo de dietas presenciamos una epidemia de obesidad, sobrepeso y cinturas "gordas", lo cual preocupa por su asociación a mayor riesgo de desarrollar diabetes tipo 2 y enfermedad cardiovascular. Frente a ello, lo recurrente es "hambrear" a la gente con dietas muy bajas en calorías, poco placenteras y nada sostenibles en el tiempo.

Resultado: fracasos, abandonos y más obesidad. Es imprescindible frente a esta realidad contar con nuevas ideas frente a los viejos errores. Les propongo repasarlos e intentar la aventura de bajar de peso y mantenerlo para siempre con simples pasos.

1) Alimentate bien.
Uno de los principios básicos es incluir alimentos de cada grupo, si bien muchos poseen mala "prensa" , la ciencia los ha rehabilitado:

Hidratos de carbono o harinas: Elegir los cereales enteros o integrales: son aquellos que conservan las tres partes del cereal (el salvado, el endospermo y el germen). En general consumimos harinas refinadas a las que la molienda les ha quitado todos los componentes salvo el endospermo (con la consecuente pérdida de vitaminas, minerales, antioxidantes, fibra, prebióticos, en fin, un "paquete" único de salud). A su vez, utilizar los que poseen bajo índice glucémico, es decir los que al ingerirlos se absorben y degradan lentamente. Incluir alimentos con almidón resistente (papa cocida con cáscara y enfriada o spaguetti al dente), que no pueda ser degradado por las enzimas presentes en el intestino humano. De esta forma podemos comerlos sin quedarnos con las calorías que estos poseen.

Frutas y verduras: consumiendo por lo menos 5 porciones de este grupo, prevenimos obesidad, diabetes y cáncer. Proporcionan volumen a nuestro menú y nos dan saciedad.

Lácteos: Una de las carencias más extendidas en el mundo es la de calcio, producto del reemplazo de la leche por jugos y gaseosas y por la ausencia del hábito de desayuno. Se ha comprobado que la leche, y particularmente la descremada, posee múltiples elementos que la tornan un excelente complemento para adelgazar.

Proteínas: Lamentablemente desde "la era del colesterol", muchos eliminan o reducen este grupo de alimentos, pues la asocian con el hecho de poseer exceso de grasa. Sin embargo, las proteínas de las carnes son excelentes para realizar un plan de adelgazamiento sustentable por varios motivos: son muy saciógenas e incrementan el gasto metabólico corporal (el organismo invierte combustible para degradarlas y, así, de lo ingerido nos queda sólo un 60% aproximadamente). Grasas: Son tradicionalmente "el enemigo". Sin embargo, son absolutamente necesarias y si sabemos seleccionar las mejores. Las llamadas saturadas o animales y las trans-hidrogenadas derivadas de aceites vegetales- son las que deben ser controladas. Pero las omega 3, presentes en los pescados y en semillas de lino o chia, poseen propiedades sorprendentes (antidiabetes, antidepresivas, anti arritmias cardíacas, anti cáncer). Además, ayudan en el descenso de peso.

2) Respetá la frecuencia de comidas

El cuerpo humano es un transformador de energía: si no comemos, la ahorrará porque interpretará que no disponemos de ella. Si funcionamos en modo "ahorro", sólo lograremos rebotar y subir rápidamente de peso. Lo que se debe hacer es comer regularmente, hacer cuatro comidas. Muchos programas de adelgazamiento proponen colaciones entre comidas: es contraproducente siempre que no tengamos hambre --es decir, necesidad de combustible--, pues agregamos, sin necesidad, calorías a nuestro menú diario.

3) Aprendé a armar un ambiente "seguro"

Los humanos somos "completadores". ¿Qué significa ésto? Que percibimos un "todo", un objeto en su totalidad, y hasta que no lo terminamos completamente, no lo podemos olvidar. El todo de una bolsa de confites MM será todo el paquete: nuestro cerebro no se detendrá hasta acabarlo. Lo mismo sucede con el paquete de galletitas o el kilo de helado. La idea moderna no es controlar la cantidad de ese alimento una vez que tenemos delante el paquete: es, por el contrario, armar un ambiente seguro: si algo no lo podemos manejar porque nos gusta demasiado, lo comemos en la confitería, en el bar o, de lo contrario, compramos sólo una unidad, que empiece y termine.

4) Identificá los disparadores

Los humanos estamos expuestos a disparadores de descontrol alimentario que están en nuestro medio ambiente habitual. Y también existen disparadores internos, emocionales, que nos hacen comer sin hambre. Por ello, debemos aprender a percibir cuáles son y a comer sólo por hambre "real".
En casa, las fuentes; en el restaurante, la panera; en el trabajo, la máquina expendedora... Todo nos estimula a comer. Elimine, dentro de lo posible, estas señales disparadoras de descontrol o picoteo.

Además, están los disparadores emocionales: los humanos poseemos una zona de comodidad emocional, neutra. Sin embargo, la vida transcurre, en general, fuera de esta zona y, entonces, hacemos uso de la comida para volver a nuestra zona "cómoda". En realidad, no queremos comida, deseamos neutralidad psíquica. Quizás bajar y mantener un peso saludable es afrontar la vida, aún fuera de nuestra zona cómoda, sin recurrir a la comida toda vez que no registremos hambre real.

5) Jerarquizá el placer
Una de las funciones del alimento es brindar placer. Sin embargo, producto de tanto "dietismo", la comida se ha transformado en nuestro enemigo, en un elemento prohibido, lo cual la vuelve generadora de deseo y descontrol. Devolvamos al alimento a sus fuentes --nutrición y placer-- legalizando nuestros alimentos preferidos: si los volvemos cotidianos, podremos bajar el deseo por ellos.

Regla práctica: preguntate qué alimento no podría faltar en tu menú habitual si desearas bajar peso, si no fueras diabética o cardíaca. De esa lista, proponete administrarte una dosis pequeña diaria, legalmente, sin culpas. Si te parece poco, si te resulta escaso, pensá: ¡¡no será mi última cena!!

Fuente: Dra. Mónica Katz
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