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Presentación

Asesoría Nutricional Personalizada®
Mi nombre es Ana Krawczyk de Cyjon. Me gradué como Licenciada en Nutrición, en la Escuela de Nutrición y Dietética, Facultad de Medicina, UDELAR.Cursé un Posgrado en Abordaje Nutricional en Gastroenterología organizado por los servicios de Alimentación y Gastroenterología del hospital Italiano de Buenos Aires. La Asesoría Nutricional Personalizada, se realiza en consultorio, domicilio o por Internet a todas partes del mundo.Si nos detenemos a pensar en la Nutrición en el siglo XXI, debemos inmediatamente asociarla con cambios radicales en nuestros hábitos alimenticios, comportamentales y de estilo de vida. Debemos actuar con el fin de minimizar los factores de riesgo Cardiovasculares, primera causa de muerte en nuestro país. La Obesidad, la Diabetes y la Hipertensión Arterial entre otras son patologías con un alto índice de prevalencia en nuestra población; se hallan en todos los niveles y estratos socioculturales. Esto se debe a que nuestra alimentación es rica en grasas saturadas, colesterol, a un elevado consumo de sal y azúcar refinada. Podemos actuar ya, debemos hacerlo; para ello la nutrición personalizada individualiza a cada persona y estudia la manera de abordar estas patologías a fin de brindar un servicio único y exclusivo.
Objetivos del tratamiento:
Educar al paciente en la prevención y/o tratamiento de las enfermedades que pudieran manifestarse a lo largo de toda la vida.
Contribuir a mejorar la calidad de vida de los pacientes.
Estudiar en forma individualizada los hábitos nutricionales del paciente con el fin de ofrecerle una ayuda eficaz para mantener un estado de salud óptimo.
Fomentar el cambio y la adquisición de nuevos hábitos alimentarios y de estilo de vida disminuyendo los factoresde riesgo y complicaciones de las patologías prevalentes en la actualidad.
Patologías Prevalentes:
Obesidad, Diabetes, Hipertensión Arterial, Dislipemias.
Patologías Digestivas:
Reflujo, Gastritis, Úlcera Gastroduodenal, Enfermedad Celíaca, Síndrome de Colon Irritable, Colitis ulcerosa crónica (CUC) Enfermedad de Crohn.
Lic. Ana Krawczyk

anorexia en las embarazadas


Consideraciones sobre la anorexia de la embarazada

¿Qué es la pregorexia?
La pregorexia puede ser un invento de los medios de comunicación pero no se descarta que muchas mujeres puedan estar preocupadas por su ganancia de peso e imagen corporal durante el embarazo.
En el verano de 2008, los principales medios de comunicación -incluyendo el Early Show y el Fox News-acuñaron un término nuevo: pregorexia (N. del T: anorexia de la embarazada, del inglés pregnancy y orexia). Este término trata de describir a las embarazadas que reducen la ingesta calórica y se exceden en la práctica de ejercicios con el fin de controlar el aumento de peso durante el embarazo. La repercusión que tiene este tema habría comenzado en 2004, cuando en Nueva York se conoció un documental titulado “El pequeño golpe perfecto.” El documental dio detalles sobre la vida de las mujeres de moda de la ciudad de New York impacientes por alcanzar un cuerpo del embarazo “perfecto”, en el que se ve cómo cada día se monitorea el corazón para alcanzar un ritmo cardíaco que no pase el límite máximo seguro. ¿Pero cómo es la pregorexia verdadera? ¿Es una invención de los medios, o una preocupación verdadera de los especialistas en alimentación? Este artículo es el más nuevo que examina los términos populares que han capturado la atención de los medios y del público.

¿Es real la pregorexia?
La American Dietetic Association (ADA) dice que uno de los componentes principales para promover un estilo de vida saludable durante el embarazo es tener una ganancia de peso apropiada, lo que significa un consumo calórico diario de 2,200-2,900 kcal (que puede variar de acuerdo con el índice de masa corporal [IMC] previo, la velocidad de la ganancia de peso, la edad materna y el apetito). La posición de la ADA sobre la nutrición apropiada para un embarazo a término saludable se basó en un estudio con seguimiento prolongado de mujeres alemanas durante la Segunda Guerra Mundial, el cual relacionó la desnutrición durante el embarazo con una enfermedad crónica en el futuro. También se basó en otro estudio que comprobó que el bajo peso al nacer seguido de una curva de crecimiento posnatal rápido (catch-up) puede ser un riesgo de síndrome metabólico en la adultez.

Garantizar que la embarazada recibe una nutrición apropiada durante la gestación puede ser difícil cuando la ingesta de vitamina E, Mg, K, fibras y Ca suele ser inadecuada durante el embarazo o la lactancia, mientras que el Na y las grasas saturadas suelen estar en exceso en la dieta. Sin embargo, mientras que las investigaciones relacionan la mala nutrición con resultados negativos, los expertos entrevistados para este artículo no creen que ésta sea la razón para asumir que la pregorexia, definida por la prensa popular, sea un problema creciente. En efecto, muchas mujeres ganan demasiado peso durante el embarazo. En 2007, el Instituto de Medicina (IM) informó que el 46% de las embarazadas en 2004 habían ganado más peso que el recomendado por el IM. Desde 1993, cuando el 37% de las embarazadas tenía un aumento de peso superior al recomendado, dicho incremento fue aumentando.

Las autoras del libro You and Your Baby: Healthy Eating During Pregnancy (Tú y tu bebe: alimentación saludable durante el embarazo), especialistas en nutrición del Massachusetts General Hospital in Boston, Stacey Nelson y Laura Riley, entrevistadas por la autora de este artículo, expresaron que son pocos los casos que podrían caer dentro de la definición de pregorexia y que no consideran que constituya una epidemia, como lo es la obesidad.

La guía del IM de 1990 aconseja que las mujeres con un IMC bajo ganen entre 14 y 20 kg de peso, las mujeres con un IMC de 18,5 a 24,9 ganen entre 12,5 y 17,5 kg y las de ICM entre 25 y 29,9 lo hagan entre 7,5 y 12,5 kg. Las mujeres con IMC 30 solo deberían engordar 7,5 kg. Todas las guías tienen en cuenta los embarazos simples. Ambas especialistas sostienen que las guías de hace 20 años fueron hechas en respuesta a la tendencia al nacimiento de niños con bajo peso en las décadas de 1960 y 1970, causada en parte porque las mujeres fumaban durante el embarazo y no aumentaban apropiadamente de peso. En la actualidad, aquellas guías pueden haber hecho que el péndulo oscile en otra dirección. El IM comenzó a cuestionar las guías, en cuanto a que podían resultar demasiado amplias. En junio de 2009 se dará a conocer una nueva guía sobre ganancia de peso que incluirá información para las mujeres con embarazos gemelares o múltiples.

La posición actual de la American Dietetic Association es que las embarazadas sigan la guía actual pero que presten mayor atención a la prevención de ganar demasiado peso.
El American Collage Obtetric and Gynecology ha citado investigaciones que relacionan la obesidad con un riesgo aumentado de hipertensión durante el embarazo, preeclampsia y diabetes gestacional como así mayor necesidad de cesáreas y mayor riesgo para los bebés de mujeres obesas (muerte fetal, prematurez, mayor tamaño que la edad gestacional, defectos del tubo neural y mayores tasas de obesidad infantil).

Los resultados de un estudio mostraron que una ganancia de peso durante el embarazo inferior a la recomendada hasta ahora (7,5 kg) de mujeres con sobrepeso u obesidad se asoció con un riesgo significativamente menor en todas las categorías, resultado también confirmado por otro estudio de más de 90.000 con un ICM pregestacional normal.
El Kaiser Permanente Center for Health Research estudió a más de 40.000 mujeres y sus bebés y comprobó que más del 20% de las mujeres que había aumentado más de 20 kg durante el embarazo tuvieron bebés con más peso. Las especialistas entrevistadas sostienen que las mujeres con sobrepeso y obesas tendrán hijos que llegarán a tener sobrepeso.

¿Hay algo positivo acerca del rumor de la existencia de pregorexia?
El hecho de que la pregorexia puede ser un producto de los medios de comunicación no descarta que muchas mujeres puedan estar preocupadas por su ganancia de peso y con problemas de imagen corporal cuando se embarazan. Las especialistas entrevistadas dicen que el rumor acerca de la pregorexia puede ser una manera de que los profesionales de la salud tengan conversaciones sinceras  con las mujeres sobre la salud y la nutrición durante el embarazo. La autora menciona a Victoria Santa Riley, miembro del grupo de práctica dietética de Nutrition Entrepreneurs and Food and Culinary Professionals, quien dice que las mujeres deben recibir más asesoramiento sobre una nutrición apropiada durante la gestación y que los médicos no tienen suficientes conversaciones con las mujeres acerca del peso y la nutrición. Y agrega que los médicos evitan tratar el tema con las pacientes por temor a que las trastorne y porque no saben cómo abordarlo mejor e indicar una dieta balanceada.

¿Cómo pueden ayudar los profesionales nutricionistas?
La ADA sugiere que los nutricionistas alienten a las embarazadas a utilizar la Pirámide Nutricional para las madres, desarrollada por el Departamento de Agricultura de los Estados Unidos, para seleccionar una dieta balanceada. La ADA hace notar que puede ser necesaria una guía especial para garantizar que las embarazadas reciban suficiente vitamina E y potasio.
Dado que la anemia ferropénica afecta a casi el 30% de las embarazadas de bajos ingresos, dicha anemia pasa a ser un problema, recomendando un aporte diario de 27 mg de hierro durante el embarazo.

La vitamina D también es muy importante durante el embarazo por lo que se recomienda un aporte diario de 200 UI para prevenir la hipocalcemia en el bebé como así problemas del metabolismo óseo neonatal.
También deben consumir 600 µg de ácido fólico sintético diarios en alimentos fortificados o suplementos en adición a folatos contenidos en los alimentos en dietas variadas. La ADA también recomienda que los nutricionistas estén actualizados sobre los niveles de fortificación de ciertos alimentos para ayudar a las mujeres a seleccionarlos apropiadamente, especialmente cuando se trabaja con mujeres cuyas culturas o religiones puede afectar su dieta.

Nelson explica que mientras las mujeres consideran que toda la ganancia de peso está dada por la grasa, gran parte de ella puede provenir de los líquidos y del bebé mismo y en el período prenatal planifica la progresión adecuada del aumento de peso, como guía general. Para ello solicita a las pacientes que escriban lo que comen para que tomen conciencia de la importancia de una guía, hagan una lista de compras en el supermercado y continúen haciendo ejercicio con la aprobación del médico. “Yo trato de poner énfasis en la salud y la nutrición y no en el peso.” Hay que prestar atención a las calorías ingeridas a través de las bebidas o en el hábito de no comer durante el día y comer demasiado a la noche. Otro problema es el de las mujeres que presentan trastornos de la alimentación antes de embarazarse. Las pacientes que con alteraciones de la imagen corporal deben recibir una atención especial, aunque algunas investigaciones muestran que dichos trastornos se atenúan durante el embarazo.

Pregorexia: signos de alarma
Si bien la obesidad durante el embarazo es mucho más común que la pregorexia, los especialistas en alimentación y nutrición deben tener en cuenta la aparición de cualquier signo que indique que la mujer está muy preocupada por su imagen corporal más que en su salud y nutrición. Los especialistas entrevistados por la autora para este artículo coinciden en dar valor a los siguientes signos:

• Tener antecedentes documentados de trastornos de la alimentación.
• Hablar sobre el embarazo como si no fuera verdadero.
• Preocuparse más por las calorías que por la salud general.
• Comer sola.
• Omitir comidas.
Si la paciente carece y tiene poco control de profesionales nutricionistas:

        • Derivar la paciente a un consejero licenciado en salud mental
        • Derivar a la paciente un grupo de apoyo
        • Aconsejar a la paciente que lleve un registro diario de comidas
        • Entrevistarse con la paciente regularmente durante el embarazo

La jefa del grupo de práctica dietética del Behavioral Health Nutrition, Jessica Setnick, expresa que los investigadores creen que los cambios hormonales gestacionales pueden ser responsables de una neurobiología negativa que puede interferir con la alimentación. Además del control nutricional, Setnick sostiene que estas pacientes deben recibir psicoterapia. En su experiencia, la mayoría de los individuos con trastornos de la alimentación se centran en la comida y el peso como un modo de enfrentar sus sentimientos. Todas las especialistas entrevistadas por la autora de este artículo ponen énfasis en que el embarazo puede influir en la imagen corporal y las emociones de la mujer, quienes no dan importancia a cuán saludables están o cuán apropiado es su peso, independientemente que la paciente tenga o no antecedentes de trastornos de la alimentación.

“Las mujeres pueden sentirse solas o estar muy presionadas por su entorno por personas no aptas para aconsejarlas y sentirse muy ansiosas por ser una buena madre.” Pero si los nutricionistas, los médicos y las mujeres tienen un diálogo sincero y esclarecedor sobre la alimentación saludable durante el embarazo, a través de conversaciones frecuentes. se podrán obtener resultados beneficiosos.

“La palabra pregorexia nos ha permitido hablar de los trastornos de la alimentación, las mujeres y la salud y eso nunca es una mala palabra”, finaliza Setnick.

Fuente: Intramed.net
Dra. Jennifer MathieuJournal of the American Dietetic Association, Volume 109, Issue 6, Pages 976-979
Traducción y resumen objetivo: Dra. Marta Papponetti. Esp. Medicina Interna.

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¿Es la obesidad una enfermedad contagiosa?


¿Es la obesidad una enfermedad contagiosa?
11 AGO 09 | La posible influencia de las redes sociales
INTRAMED
Reconocimiento de la existencia de redes sociales que influyen en la conducta y la salud de sus integrantes y estrategias de manejo.
Dres. Nicholas A. Christakis y James H. Fowler
Traducción y resumen objetivo: Dra. Marta Papponetti. Esp. Medicinta Interna
The Spread of Obesity in a Large Social Network over 32 Years. N Eng J Med, 371. July 26. 2007
Desarrollo
Antes de entrar de lleno en el artículo enunciado, me parece interesante conocer el artículo editorial de Albert-László Varabais, del Center for Complex Network Research, Departments of Physics and Computer Science, de la Universidad de Notre Dame. Francia, publicado en la revista New England Journal of Medicine, de julio de 2007 (Ver referencias del artículo editorial [*]).
“En los últimos años, la prevalencia de la obesidad en Estados Unidos ha aumentado del 23 al 31%, mientras que el 66% de los adultos tiene sobrepeso. Las explicaciones propuestas para la obesidad epidémica sostienen que existen cambios sociales que promueven el  sedentarismo y el consumo de alimentos. Pero el aumento experimentado recientemente no puede ser explicado por la genética, y ha ocurrido en todos los grupos socioeconómicos, lo que avala muchas explicaciones sociales y ambientales. Dado que diversos fenómenos pueden difundirse dentro de las redes sociales, los autores realizaron un estudio para determinar si la obesidad podría también “contagiarse” de persona a persona, contribuyendo de este modo a la epidemia.”
“Mientras la obesidad ha sido estigmatizada en el pasado, las actitudes pueden estar cambiando. Considerando que la obesidad es un producto de elecciones o conductas voluntarias, el hecho que las personas están inmersas en redes sociales y reciben la influencia de la apariencia y la conducta de sus allegados indica que la ganancia de peso en una persona podría  influir en la ganancia de peso de los otros. Tener contactos sociales obesos podría cambiar la tolerancia de una persona respecto de su obesidad o podría influir sobre la adopción de conductas específicas (por ej., fumar, comer, hacer ejercicios). Además de estos mecanismos estrictamente sociales podría existir una imitación fisiológica; las zonas del cerebro que corresponden a acciones como comer pueden ser estimuladas al observar esas acciones en otros.”

Introducción
Los autores evaluaron una red de 12.067 personas a las cuales se hicieron mediciones repetidas durante un lapso de 32 años. Se analizaron varios aspectos de la propagación de la obesidad, incluyendo la existencia de grupos de personas obesas dentro de la red, la asociación entre la ganancia de peso de una persona y la ganancia de peso de sus contactos sociales, la dependencia de esta asociación de la naturaleza de los lazos sociales (por ej., lazos entre amigos de diferentes tipos, hermanos, esposas y vecinos), y la influencia del sexo, el tabaquismo y la distancia geográfica entre los domicilios de las personas que integran la red social.”

Métodos
Se evaluó una red social densamente interconectada de 22.067 personas, a la cuales se hicieron mediciones repetidas entre 1971 y 2003, como parte del Framingham Heart Study. Este estudio se inició en 1948, con 5.209 personas. El Framingham Offspring Study ( estudio de la descendencia de los integrantes del estudio inicial) comenzó en 1971, cuando se incorporó a la mayoría de los hijos de la cohorte original y sus esposas. Solo 10 personas abandonaron el estudio, aparte de los fallecimientos, quedando la cohorte constituida por 5.124 personas. En 2002 se inició la tercera generación de la cohorte, consistente en 4.095 niños de la cohorte de descendientes. Todos los participantes fueron sometidos a exámenes físicos (incluyendo la talla y el peso) y completaron cuestionarios escritos a intervalos regulares. Se contó con el índice de masa corporal de todos los sujetos. Para analizar si la ganancia de peso en una persona se asociaba con la de sus amigos, hermanos, esposas y vecinos se aplicaron modelos estadísticos longitudinales. 

Resultados
Los grupos perceptibles de personas obesas (índice de masa corporal > 30) estuvieron presentes en todo momento, y se extendieron hasta el tercer grado de separación. Estos grupos no parecían atribuirse solo a la formación selectiva de lazos sociales entre las personas obesas. La posibilidad de una persona de ser obesa aumenta un 57% si tiene un amigo obeso, en un lapso dado. Entre los hermanos, si uno de ellos se vuelve obeso, la posibilidad de que el otro también lo sea aumenta el 40%. Si un cónyuge gana peso, la posibilidad de que el otro también lo haga se incrementa 37%. Estos efectos no se observaron entre los vecinos más cercanos. Las personas del mismo sexo tuvieron una influencia relativamente mayor entre sus parejas que entre los del sexo opuesto. El abandono más difundido del cigarrillo no influyó en la propagación de la obesidad dentro de la red.

Glosario del estudio de cohorte
Ego: el sujeto índice.

Alter: la persona conectada con el ego cuyo comportamiento influye sobre el ego.

Nodo: objeto que puede o no estar conectado con otros objetos de una red.
Lazos: es una conexión entre dos nodos de la red que puede ser de una vía (dirigida) o de dos vías (bilateral). En este estudio, todos los lazos familiares (por ej., entre hermanos y padres) como así los lazos maritales son bilaterales, pero los lazos entre los amigos son direccionales, ya que un sujeto puede percibir algo como amigo que no necesariamente es percibido en respuesta por su amigo.

Grado de separación: es la distancia social entre dos personas determinada por el número más pequeño de intermediarios entre una persona y otro miembro de la red. Para un ego dado, los alter son de grado 1, por estar directamente conectados con el ego. Los nodos que están conectados con los alter pero no con el ego son de grado 2 (los alter de los alter). Los nodos que están conectados con los alter de los alter pero no con el ego, son de grado 3, y así sucesivamente.

Homofilia: tendencia de las personas a elegir relacionarse con persona con atributos similares.

Inducción: la propagación de un comportamiento de una persona a otra.
Grupo: grupo de nodos, cada uno de los cuales conectado por lo menos con otro nodo del grupo.
Componente conectado: parte de una red social en la cual todas las personas tienen un lazo social con al menos otra persona y ninguna de ellas conectada con un miembro de cualquier otro componente de la red.

Los formularios utilizados brindan información completa sobre los familiares de primer orden (padres, cónyuges, hermanos e hijos), si están vivos o muertos y, al menos, un “amigo íntimo” en cada una de las siete mediciones entre 1971 y 2003. Se incluyeron solo personas mayores de 21 años. Al ingresar al estudio, el 53% eran mujeres con un promedio de edad de 38 años. 
La red analizada es suficientemente densa como para ensombrecer aún más la estructura subyacente, aunque siguen siendo visibles las regiones de la red con grupos de obesos o no obesos.

Video: El subcomponente conectado más grande de la red social en el Framingham Heart Study, en el año 2000. Haga click aquí

Análisis del video: Cada círculo (nodo) representa una persona en el grupo de datos. En este subcomponente de una red social existen 2.200 personas. Los círculos con bordes rojos representan mujeres, y los de bordes azules, varones. El tamaño de cada círculo es proporcional al índice de masa corporal de cada persona. El color interno de los círculos indica el estado de obesidad de la persona: amarillo, persona obesal (índice de masa corporal ≥30) y verde, persona no obesa. Los colores de los lazos entre los nodos indican la relación entre ellos: el púrpura indica un lazo amistoso o conyugal y naranja, un lazo familiar.

Comentarios
“Nuestro estudio indica que la obesidad puede propagarse en redes sociales siguiendo un perfil cuantificable y perceptible que depende de la naturaleza de los lazos sociales.” En general, dicen los autores, dentro de cada red parece ser más importante la distancia social que la distancia geográfica. Aunque las personas conectadas podrían compartir la misma exposición a factores ambientales comunes y la vivencia de sucesos simultáneos o de otras características comunes (por ej., los genes) causantes de la ganancia o la pérdida de peso, los autores comprobaron que es importante la inducción y la propagación de la obesidad persona a persona.
El hecho de no haber observado que la ganancia de peso de los vecinos más cercanos afecte la posibilidad de ganar peso en el ego y que la distancia geográfica no modifica el efecto de alter cercanos (amigos o hermanos) ayuda a descartar como explicación de los hallazgos a la exposición común a factores ambientales locales. “Nuestros modelos también controlaron el peso previo del ego lo que permitió tener en cuenta la fuente de los factores de error que persisten a lo largo del tiempo (por ej., las experiencias infantiles o la dotación genética). Por otra parte, el control que hacen nuestros modelos del estado nutricional previo de los alter evidencia la posible tendencia de las personas obesas para formar lazos entre ellos.”
Por último, los hallazgos que consideraron la naturaleza direccional de los efectos de la amistad son especialmente importantes respecto de la inducción interpersonal de la obesidad porque indica que los amigos no se tornan obesos en forma simultánea como resultado de la exposición contemporánea a factores no observados.
Si los amigos ganan peso al mismo tiempo, cualquier exposición tendría que tener la misma influencia, sin importar la direccionalidad de la amistad. 
Esta observación también pone de manifiesto específicamente la naturaleza social de esas asociaciones, ya que la asimetría en el proceso puede estar motivada por el hecho que la persona que considera al otro como amigo siente estima por él.
Por último, las parejas de los amigos y hermanos del mismo sexo mostraron más influencia sobre la ganancia de peso de los alter que las parejas de los amigos o hermanos del sexo opuesto. Esta comprobación avala la naturaleza social de cualquier inducción de la obesidad, dado que es posible que las personas estén influenciadas más por los que se le parecen que por los alter. Por el contrario, los cónyuges, quienes comparten el mismo ambiente físico, pueden no afectar la ganancia de peso de los demás tanto como lo hacen entre sí los amigos; en el caso de los cónyuges, los efectos del sexo opuesto y de las amistades pueden contrarrestar el efecto de los alter. La obesidad en los alter podría influir en la obesidad de los egos de diferentes maneras psicosociales, por ejemplo, modificando las normas del ego sobre la aceptación de su sobrepeso o influyendo más directamente sobre el comportamiento del ego (por ej., afectando el consumo de alimentos), o ambos.

Otros mecanismos también son posibles. Desgraciadamente, dicen los autores, nuestros datos no permiten un examen detallado. Sin embargo, se pueden sacar algunas conclusiones sobre los mecanismos posibles considerando el papel del tabaquismo y de la distancia geográfica en la obesidad. La tendencia de las personas a ganar peso cuando dejan de fumar es bien conocida y se ha comprobado un aumento de la obesidad en la población general. Sin embargo, el presente estudio indica que, independientemente de si la cesación de fumar causa ganancia de peso en un individuo, y sin tener en cuenta si el propio comportamiento de iniciar o dejar de fumar se extiende de persona a persona, cualquier conducta respecto del tabaquismo no es un factor importante en la propagación de la obesidad.

Este hallazgo indica que el fumar no interviene en el efecto de propagación de la obesidad. Sin embargo, esto indica que los mecanismos psicosociales de la propagación de la obesidad pueden tener menos relación con la imitación de la conducta que sobre un cambio en la percepción general del ego acerca de las normas sociales que contemplan la aceptabilidad de la obesidad. Este punto está además reforzado por la importancia de la direccionalidad de la amistad.
Por lo tanto, un ego puede observar que un alter gana peso y luego puede aceptar ganar peso él mismo. Esta ganancia de peso en un ego podría, a su vez, estar determinada por las diversas conductas que el ego elige para manifestar. La observación de que la distancia geográfica no modifica el efecto de un obeso en el alter también brinda soporte al concepto que las normas pueden tener una gran importancia. El efecto de la conducta podría depender más de la frecuencia del contacto (del cual podría razonablemente esperarse que se atenúe con la distancia), mientras que las normas no lo hacen.
La difusión de la obesidad en las redes sociales es un factor que interviene en la obesidad epidémica. La importancia de la influencia social también indica que podría ser posible aprovechar esta misma fuerza para retardar la propagación de la obesidad. El fenómeno de la red podría ser explotado para difundir conductas positivas saludables, en parte debido a que la percepción de las personas sobre su riesgo de enfermarse puede depender de las personas que las rodean. Los programas de cesación de fumar y de abandono del alcohol y las intervenciones para la pérdida de peso que ayudan a los pares del ego— es decir, que modifican la red social de las personas—tienen mejor resultado que aquellos que no lo hacen.

Las personas están conectadas y por lo tanto, su salud está conectada. En consecuencia, las intervenciones sobre la salud médica y pública podrían ser más costo efectivas que lo que inicialmente se ha supuesto, dado que la mejoría de la salud en una persona podría “contagiarse” a las otras. La observación que las personas están inmersas en redes sociales indica que una conducta tanto buena como mala podría difundirse entre individuos con lazos sociales. Esto pone de relieve la necesidad de hacer un manejo de la obesidad no solo como un problema clínico sino también como un problema de salud pública.

Conclusiones
El fenómeno de red es importante en los rasgos biológicos y conductuales de la obesidad, la que aparece propagándose a través de los lazos sociales. Estos hallazgos tienen consecuencias en las intervenciones clínicas y de salud pública.

Dres. Nicholas A. Christakis y James H. Fowler
Traducción y resumen objetivo: Dra. Marta Papponetti. Esp. Medicinta Interna
The Spread of Obesity in a Large Social Network over 32 Years. N Eng J Med, 371. July 26. 2007
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Cansados de hacer dieta

Cansados de hacer dieta 

por Lic. Ana Krawczyk


En la consulta diaria los pacientes aducen estar cansados de hacer dieta. La  dieta se asocia erróneamente con la palabra restricción.
Etimológicamente, la palabra dieta según la Real Academia Española significa conjunto de sustancias que regularmente se ingieren como alimento.
Por lo tanto la dieta, es nuestra alimentación habitual; sana o no, es  la que nos permite mantener nuestro organismo en funcionamiento. Debemos de utilizar el término correcto en el momento de tomar una decisión de  cambioSi nuestro deseo es bajar de peso, hablaremos de  un plan de alimentación personalizado, balanceado en nutrientes, restringido en calorías, tomando en cuenta siempre las preferencias tolerancias e intolerancias del paciente.
Se combinarán los diferentes alimentos  conteniendo los nutrientes necesarios en calidad, cantidad y con un fraccionamiento adecuado. A medida que transcurra el plan usted irá modificando su conducta alimentaria, cambiando hábitos, dándose el tiempo necesario para incorporar el aprendizaje de nuevas estrategias, mejorando su relación con los alimentos, logrando así llegar a su peso deseado.

Sugerencias para el éxito de su plan:
  • Tenga a disposición todos los alimentos para elaborar el plan de menú del día
  • Desayune
  • Realice cuatro comidas diarias  y dos colaciones
  • Beba por lo menos dos litros de agua al día
  • Muévase;  actividad física tres a cuatro veces en la semana 45 minutos
  • Sea creativo en la preparación de los alimentos combinando colores, formas y texturas
  • Coma sentado
  • Mastique bien  los alimentos
  • En el acto de comer, no realice otras actividades, (mirar televisión), para tener conciencia de lo que come, como lo come y saborearlo
  • Permita que lo ayuden y lo motiven; compromtiéndose con las indicaciones
  • Supere lo momentos de evolución dificultosa
  • Multiplique los hábitos saludables que va incorporando, haciéndolos extensivos  a su familia.
  • Sea paciente
Recuerde:
El éxito del tratamiento, dependerá en gran medida de su adhesión a él.

Lic. en Nutrición
Ana Krawczyk
anakra2@gmail.com
Uruguay
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¿Por qué el ejercicio no le hace perder peso?

Mitos y verdades sobre el fitness
¿Por qué el ejercicio no le hace perder peso?
Una investigación de The British Journal of Sports Medicine reveló que ir al gimnasio no siempre ayuda a adelgazar.
MADRID.-
Todo el mundo sabe de alguien así. Esa persona que va desde hace meses a hacer footing por el parque y está motivada. Presume de ello y de machacarse cada día 20 minutos a un ritmo frenético. Correr, correr. Luego, una bebida de limón para recuperar la energía y a casa. Y los fines de semana, relax: alguna cerveza y alguna cena que le deja embotado. Tampoco nada exagerado. El lunes, cargo de conciencia. Sigue con esos muslos, esa tripa y esos brazos de buen ver.
No lo entiende. "¿Por qué, si hago ejercicio?", piensa. Pongámosle un nombre a ese alguien que representa a parte de la población: Raúl. La culpa de que no adelgace puede ser suya. Aunque sude a diario. Uno de los reveses a las creencias de toda la vida: The British Journal of Sports Medicine publicó el pasado mes de septiembre un estudio titulado "¿Por qué el ejercicio no te hace perder peso?". Investigadores de Queensland University of Technology estudiaron a 58 personas obesas que completaron 12 semanas de entrenamiento aeróbico supervisado sin cambiar sus dietas. Casi la mitad de los participantes no logró la pérdida de peso que los investigadores esperaban. ¿La multimillonaria industria del fitness, esa que mueve al orbe hacia cuerpos perfectos, en cuarentena? Científicos de la University of Colorado School of Medicine (Denver) reclutaron a varios grupos de personas: algunos deportistas delgados, pero fuertes; otros sedentarios, pero delgados; otros sedentarios y obesos. La protagonista fue una habitación llamada calorímetro, donde se miden las calorías que una persona quema. Cada grupo pasó 24 horas en una cinta. Luego, 24 horas quieto en el calorímetro. Luego, otras 24 horas que incluían una hora en bici estática. Los investigadores descubrieron que ninguno de los grupos experimentó afterburn (cuando el metabolismo, después del ejercicio, sigue eliminando grasa). Y tampoco quemaron gramos el día del ejercicio.
La ecuación gimnasio igual a pérdida de peso no es tan sencilla como siempre ha parecido. ¿Cuántas calorías se queman en una sesión prototípica de ejercicio? Melanson, el director del anterior trabajo, lo develó al periódico inglés The Independent: entre 200 y 300 calorías. Una cantidad que se recupera con una bebida energética. "No es que el ejercicio no queme grasa, sino que reemplazamos las calorías". Y entonces, ¿a abrazar la holgazanería? Para nada. Sólo que si no se ha sudado lo suficiente, la bebida energética acabará colocando gramos en el cuerpo. Raúl debería hacérselo mirar.
Cuando corre, fuerza su cuerpo, de la misma ansiedad que tiene por adelgazar. "Es un error muy extendido hacer eso para perder grasa", apunta José López Chicharro, fisiólogo y profesor de la Universidad Complutense de Madrid. "Y, además, hace que mucha gente abandone los planes de deporte, ya que se sienten cansados. Si nuestro objetivo es perder grasa, debemos trabajar más tiempo cada día y con una intensidad moderada. Es decir, debe primar el volumen a la intensidad". Todo esto tendrá un resultado, apunta Marcos Flórez, director de Estar en Forma, una empresa de entrenadores personales: "Así, con el tiempo, seremos más resistentes y nuestro cuerpo usará la grasa como fuente de energía". Así que Raúl va mal. Sí, ya, pero ¿cuánto tiempo tendrá que estar moviéndose para que esos kilos se desprendan de su cuerpo? Flórez apunta que deben ser unos 45 o 50 minutos, tres o cuatro veces a la semana. Mejor por la mañana temprano, para favorecer los niveles altos de ácidos grasos libres, y tomar una taza de café 45 minutos antes de ponerse en marcha. Es bueno evitar comer justo después del ejercicio para potenciar la pérdida de peso (el efecto afterburn). Este entrenador personal aporta una rutina de trabajo: calentamiento, ejercicios cardiovasculares, trabajar la zona media (cintura, abdominales, piernas, gemelos) y la superior (como los pectorales, los dorsales, los hombros, los bíceps y los tríceps) y un final, de nuevo, cardiovascular. Raúl se está agobiando. Tranquilidad. Cuando haga sus deberes de forma correcta, empezará a conocer su cuerpo y a encontrar cuál es su punto ideal de intensidad, argumenta Flórez. Pero Raúl se preocupa por sus redondeces. ¿Le costará disminuir las partes del cuerpo donde se le concentra la grasa? ¡Uf! "Cuesta disminuir esas partes porque no consumimos la grasa subcutánea cercana al músculo que se trabaja en cada ejercicio", revela López Chicharro.
"Si hacemos abdominales, no quemamos específicamente la grasa de los michelines. Lo hacemos de toda la del organismo". Lo complicado es reducir glúteos y caderas en las mujeres. O tripa en los hombres. Una creencia común es que una hora de ejercicio justifica una comilona. Se sobrevaloran las calorías que podemos perder. "La gente no piensa a largo plazo", se queja el fisiólogo. "Si no estamos convencidos de que hemos de comer de una determinada manera el resto de nuestra vida, estaremos siempre luchando con la báscula, y poco a poco, con el paso de los años, aumentaremos el peso. Conforme nos hacemos mayores, las células pierden actividad y tenemos que ingerir menos calorías si queremos mantener la forma". Eso no quiere decir ponerse a régimen. Dice Emma Ruiz, nutricionista de la Fundación Española de la Nutrición, que la palabra mágica es equilibrio.
Todo el mundo lo sabe, pero Ruiz lo recuerda: "Comer todos los grupos de alimentos, beber abundante líquido y hacer de tres a cinco comidas al día poco copiosas.
Más fruta y verdura que carne. No abusar de grasas, embutidos y bollería industrial. Un hombre de entre 20 y 30 años tiene un gasto energético diario de 3.000 kilocalorías, así que tendrá que consumir menos de lo que gasta para no engordar". Comer y moverse con cabeza. Raúl ya tiene deberes.
Fuente: Intramed .net
 
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La obesidad y el sobrepeso se han rel...

Obesidad y depresión

La obesidad y el sobrepeso se han relacionado desde hace tiempo, en los ámbitos científicos, con la depresión”.

“La obesidad y el sobrepeso se han relacionado desde hace tiempo, en los ámbitos científicos, con la depresión”. Este cúmulo de palabras, que afirman una realidad, requiere aclaraciones para la gente que se dedica a cualquier otra cosa que no sea estudiar y trabajar en este tema. El primer mito a derrumbar es el del “gordito/a feliz”. Hoy por hoy no existe ya sea por las evidencias médicas o científicas y por las exigencias sociales. Es muy común en relación a las demandas de la sociedad de tener “cuerpos perfectos” en lugar de nuestros propios cuerpos (como si uno pudiera cambiarlos a voluntad; consejo: no se gasten porque no se puede). En este tema de la disconformidad con el propio cuerpo puede llegarse a la situación extrema que se denomina “trastornodismórfico corporal”, que sí se relaciona a cuadros depresivos y hasta psicóticos y puede llevar a situaciones de alimentación muy anormal, como ser dietas muy restrictivas o ejercicios extenuantes e ingestas de anabólicos o diuréticos, entre otros, y a un grave aislamiento.
Tanto el sobrepeso, como la obesidad (así como los diversos tipos de adelgazamiento) se relacionan con problemas que ocasionan sufrimiento psíquico, dentro de los cuales la depresión se lleva las palmas. Pero no es el único trastorno psíquico ya que también los cuadros de ansiedad (preocupación con nerviosismo y miedos, palpitaciones, sudoraciones, enrojecimientos, vergüenzas, mareos, etc.) y trastornos inducidos por el consumo de sustancias para adelgazar (anfetaminas) son comunes.
La depresión tiene también un diferente significado para los profesionales especializados que para el público general. Para nosotros implica tener, por lo menos, una de las siguientes dos condiciones por un periodo de dos semanas antes de la consulta: 1- angustia relatada por el paciente o percibida por los demás (llanto o expresión del rostro) casi todo el día y casi todos los días y/o 2- disminución acusada del interés o de la capacidad para el placer en todas o casi todas las actividades, casi todos los días y casi todo el día, referido por el paciente u observado por los demás. Esto puede deberse a una causa conocida o desconocida e ir acompañado de varios síntomas más, que le dirán al especialista si este tipo de depresión se curará o no con medicación y/o psicoterapia.
Hay casos en que la obesidad o el sobrepeso coinciden con la depresión y entonces hay que tratar ambas condiciones por separado. Hay otros casos en que hay trastornos del peso sin depresión. Otros en los que la depresión es la causa y finalmente en algunos casos es consecuencia de estar gordo y padecer el estigma. También veremos situaciones en que la tristeza, el disconfort o el “bajón” que tiene una persona con problemas de peso son llamados “depresión” en el sentido popular y, sin embargo, no es un cuadro que se beneficiaría de una medicación psiquiátrica y si, eventualmente, de un “counseling” (sesiones con un consejero especializado) sobre el tema.
Otro aspecto de la relación con la obesidad, el sobrepeso o por lo menos los atracones de hidratos de carbono y grasas (facturas, empanadas, alfajores, chocolates, etc.) y la depresión, es el aspecto de adicción que tiene la comida en exceso. Hay estudios que comparan ambas situaciones y las relacionan tanto clínicamente como en los aspectos neurológicos y hormonales. En ese sentido se puede decir que “detrás” del setenta por ciento de estas adicciones a la comida hay un cuadro de depresión oculto.
De todo esto se desprende que el especialista en obesidad y el psiquiatra acostumbrado a manejar este aspecto de su especialidad, deben trabajar muy cercanamente y en una forma bidireccional. Solo así será posible no solo que el obeso posea un cuerpo más cómodo y sano, sino una calidad de vida emocional adecuada.
fuente: fat-fit.com.ar
Edgardo Carlos Engelman

*El autor es médico especialista en psiquiatría.

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Las vacaciones, una oportunidad de cambio


Las vacaciones, una oportunidad de cambio
Los momentos de descanso y ocio pueden resultar una buena motivación para modificar hábitos y mejorar el peso.
Las vacaciones pueden ser una fantástica motivación para cambiar nuestros hábitos y perder peso. No hay nada parecido a tener que soportar la mirada de los otros sobre nuestro cuerpo en traje de baño. Pero una vez en nuestro ansiado destino las tentaciones nos alejan de nuestro norte: comemos de más y nos tiramos como iguanas en la lona y comemos como si fuera la última vez.
Cambiemos la mente y consideremos esos días de descanso como la oportunidad de ser más activos incluyendo una actividad por día que implique gasto de energía durante 30 minutos y de practicar hábitos de comida casera más saludable, más regular, más relajada.
Los participantes del National Weight Control Registry (Registro de Control de Peso de Estados Unidos), un grupo enorme de personas que perdieron como mínimo el 10% de su peso y lo mantuvieron como mínimo un año, no comen diferente durante la época de trabajo y las vacaciones. Ellos no lo hacen simplemente porque nunca son perfectos, pero tampoco son monjes tibetanos. Esto es un hallazgo muy interesante pues ellos ¡son exitosos en el manejo de su peso! Esto nos deja una enseñanza: para bajar y mantener el peso no funcionan los fundamentalismos de las dietas de hambre o las que excluyen todo un grupo de alimentos (por ej.: los hidratos). Lo único que funciona es comprar y comer a lo francés: rico pero en pequeñas medidas, siempre.
Fuente: fat-fit.com.ar
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PARA DESPUÉS DE LAS FIESTAS



PARA DESPUÉS DE LAS FIESTAS

Después de los excesos navideños con la comida, el alcohol y el tabaco, lo más adecuado para evitar la consabida "resaca" es tomar alimentos suaves que no irriten la mucosa gástrica como los yogures, reponer la pérdida de vitaminas con zumo de naranja y frutas frescas, y aliviar el malestar general con medicamentos que no precisan receta médica como analgésicos y antiácidos, según informó hoy la Asociación para el Autocuidado de la Salud (ANEFP). "Los problemas de salud más habituales durante la Navidad son los derivados de los excesos que hacemos con la comida los dulces y la bebida: empachos, acidez y digestiones pesadas" explicó el director general de la ANEFP Rafael García Gutiérrez. Para prevenirlo, ANEFP recomienda "comer despacio y masticar bien los alimentos, no ingerir demasiada comida, tomar verduras y otros alimentos ricos en fibras, no abusar de las carnes y grasas, y reducir el consumo de bebidas alcohólicas y tabaco". "Todos somos humanos y es fácil caer en la tentación, así que si un día se ha cometido un exceso con la comida o la cena, es aconsejable procurar comer sano y ligero al día siguiente para no agravar la situación" añadió. Sin embargo, si aparecen "las temidas molestias gástricas" se puede recurrir a algunos medicamentos que pueden ayudar a aliviar los síntomas "de forma responsable" señalaron desde ANEFP. Estos medicamentos, conocidos como antiácidos, se presentan tanto en comprimidos como en formas solubles en agua, y es aconsejable tomarlos en cuanto aparezcan los síntomas. Entre los antiácidos más habituales se encuentran el bicarbonato sódico, las sales de magnesio y aluminio, el carbonato cálcico y la famotidina y ranitidina
DIARREAS VÓMITOS Y NÁUSEAS
Otra de las dolencias que puede aparecer debido a los excesos navideños es la diarrea. Este trastorno suele deberse a cambios bruscos en la alimentación, aunque también se puede producir como consecuencia de intoxicaciones leves. Para tratarla, se puede recurrir a medicamentos antidiarreicos como la loperamida, aunque lo más importante es reponer líquidos y sales mediante zumos caseros y sales de rehidratación oral, recordaron desde la asociación. También se pueden ingerir ciertos alimentos que ayudan a acortar la duración del proceso diarreico como los plátanos, las manzanas, las patatas y las zanahorias.
Sin embargo, es importante evitar la toma de lácteos mientras dura la diarrea, apuntaron. Respecto a los vómitos y a las náuseas suelen ser pasajeros y de intensidad leve. No obstante, si se quiere combatirlos se puede recurrir a algunos fármacos destinados específicamente al alivio de las náuseas y los vómitos, aunque al igual que sucede con la diarrea, el principal objetivo debe ser evitar la deshidratación, por lo que los sueros de rehidratación oral están indicados en estos casos, comentaron desde ANEFP.
Fuente: Intituto Tomás Pascual Sanz


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